Hace poco leí que si contabilizáramos el tiempo y la de veces que tenemos que esperar cada día por algo pues nos daríamos cuenta de que siempre estamos esperando.
Esperas del día a día o esperas a largo plazo(de las de a largo plazo ya me ocuparé en otra ocasión).
Y digo esto porque justo esta mañana me ha tocado esperar varias colas y siempre que estoy en una cola, me acuerdo de Eckhart Tolle que dice en uno de sus libros algo así como que estar en una cola, o en la sala de estar (mejor que sala de espera, no?)del médico o en el atasco diario, es una oportunidad para estar con uno mismo. Simplemente estar, sin añadir nada a la situación, sin juzgarla, sin querer que pase el tiempo, simplemente honrando ese instante, ese momento y sólo ser.
Y siempre ocurre que en una cola nos enfadamos(yo muchas veces), nos desesperamos y además hay como un murmullo colectivo que nos hace sentirnos identificados unos con otros, aunque uno no quiera, el ego colectivo nos lleva a pensar y sentirnos como el resto. (Y es que a mí, el comportamiento humano colectivo no deja de impresionarme)
Pues bien, la próxima vez (que será seguro muy pronto) que tengamos que esperar, quiero animaros y animarme a estar donde estamos y no perdernos ese momento. Pero hay que tener cuidado porque puede llegar un momento en el que el ego se cuela por detrás y nos hará sentir superiores o mejores que el resto de los mortales que se quejan continuamente...la verdad es que en estos casos, lo dicho, lo único que queda es reirse de uno mismo!
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